El día que Franco venció al fútbol

La Federación Española ha comunicado a la FIFA que quedan suspendidos los encuentros de fútbol de las selecciones nacionales de España y de la URSS para la Copa de Europa de Naciones”.

A través de esta pequeña nota en los periódicos de la época se informaba, sin dar más explicación, de la no participación de España en la primera Eurocopa, que se iba a disputar en Francia en 1960. Todo ello sin un motivo deportivo aparente: no era sino una cuestión de política, manejada desde El Pardo por el mismísimo dictador Francisco Franco.

La selección española se quedó sin jugar, por tanto, una Eurocopa que por plantilla podrían haber ganado; en la primavera de dicho año llegó a jugar dos amistosos ante poderosas selecciones como las de Italia e Inglaterra, ganando 3-1 y 3-0 respectivamente. Era, sin duda, un equipo que estaba llamado a hacer Historia, con jugadores como Di Stéfano, Gento, Pereda, Ramallets, Luis Suárez o Kubala; la dictadura se entrometió y, pese a los esfuerzos de diferentes personalidades más aperturistas del régimen, la selección no pudo participar en un torneo que vencería cuatro años más tarde.

Eurocopa 1960

Primera edición y primera decepción: la Copa de Europa de Naciones —actual Eurocopa— comenzó su andadura en 1960 con la no participación de selecciones del nivel de Italia, Alemania Occidental o los equipos británicos. La calidad del torneo estaba en entredicho pero, pese a ello, consiguió reunir a 17 selecciones, llegando cuatro equipos —Checoslovaquia, Yugoslavia, la URSS y la anfitriona Francia— a la fase final; solo ésta se jugaba en territorio francés, ya que tanto los octavos como los cuartos de final, a doble partido, se disputarían en cada uno de los países participantes. Así, la selección española jugaría ante Polonia, venciendo 2-4 y 3-0, en los octavos de final.

El cuadro había hecho que, en cuartos de final, la Unión Soviética y España se cruzasen: un régimen comunista contra otro de tintes fascistas. En ese momento emergió la figura de Franco y, en vísperas de la eliminatoria, el gobierno franquista prohibió toda mención o alusión a periódicos y emisoras sobre el partido entre España y la URSS; se dedicó una pequeña nota en los periódicos nacionales, aludiendo a un simple “quedan suspendidos”, con el fin de callar la decisión de que el equipo soviético no jugase en territorio nacional. Una semana después, la Federación rompería su silencio enviando un remitido a la prensa, en la que desviaba hacia la URSS la responsabilidad de la renuncia por no haber aceptado “jugar en campos neutrales con España”; algo obviamente falso.

Esto no deja de ser, ni más ni menos, que un ejemplo de la censura que el propio régimen impuso en la prensa y en los medios de comunicación. En diferentes telegramas y escritos de la época se observa como la UEFA intentó, en diferentes momentos, contactar con la Federación Española para confirmar su participación en el torneo, ofreciéndoles un sinfín de posibilidades. No obtuvieron respuesta y, tras la no participación, España fue eliminada, pasando la Unión Soviética a la fase final de la Eurocopa que, finalmente, vencerían.

La situación de los jugadores fue de lo más singular: hasta el último minuto se intentó que España participase en el torneo y, por ello, se concentró a todo el equipo antes de un posible viaje a Moscú. Pese a todo, el presidente de la Federación anunció a los jugadores, la mañana del 25 de mayo de 1960, la derrota española: “los partidos se han suspendido y regresan ustedes a sus domicilios”, comentó, sin aceptar respuesta alguna.

Ningún jugador podía hacer declaración alguna sobre lo ocurrido; la censura, incluso, avisó con carácter preventivo sobre la posibilidad de que Helenio Herrera, ya en Italia, hiciese declaraciones sobre la autoeliminación política de España. La política había ganado al deporte; punto y aparte a uno de los momentos más bochornosos del fútbol español.

Eurocopa 1964

Si en 1960 no se explicaron los motivos de la no participación de España en los cuartos de final ante la URSS, tampoco se explicó el sí en 1964. En dicho año se celebraban los veinticinco años desde que, el 1 de abril de 1939, se anunciase el último parte de guerra, por lo que las ciudades españolas estaban engalanadas con los colores nacionales, bajo el lema “XXV años de paz”. El régimen franquista vio su oportunidad y no dudó en traer la Eurocopa a suelo español, pese a que dos países del otro lado del telón de acero participarían en él: Hungría y la temida Unión Soviética.

La bandera roja con la hoz y el martillo ondearía en el mayor santuario futbolístico español, el Santiago Bernabéu, mientras los acordes del himno soviético atronarían por los altavoces con el público en pie. Francisco Franco asistiría a ver a la selección, que se había vestido para la ocasión con un uniforme azul, el cual solo utilizó sustituyendo al rojo en la época de posguerra; era el símbolo del color nacional, no solo de una selección, sino de un régimen. Por su parte, la URSS utilizó el rojo, sinónimo del comunismo imperante en el estado soviético.

Así tuvo lugar un partido que fue, según crónicas de la época, deportivo y muy limpio, y en el que España venció por 2-1. Al contrario que el hermético silencio que cuatro años antes se impuso en los medios de comunicación, esta vez los titulares de prensa exploraron en sus crónicas argumentos a favor de la victoria nacional, aprovechando en un tono épico la adhesión inquebrantable al ‘Caudillo’ y al espíritu de su régimen. Así consiguió España su primer trofeo mundial que, pese a todo, fue olvidado durante muchos años, hasta las victorias conseguidas en la última década.

 

Óscar Rodríguez

Historiador y periodista a partes iguales. Deportivista a tiempo completo.

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