Recordando a los grandes: Gianni Rivera

Hoy recupero esta sección y lo voy a hacer con Giovanni Rivera, más conocido por todos como Gianni Rivera, “Il ragazzo d’oro”. Tocado por las musas, su vida caminó firme y segura hacia el firmamento fútbol para escribir con letras doradas su nombre en los anales, un 13 de Agosto de 1943 en el pequeño pueblo Alessandría en Italia, pero nuestra historia no comienza ahí, dejemos avanzar 15 o 16 años.

Todo comenzó un 2 de junio de 1959, cuando un chaval de 15 años saltaba por primera vez a un terreno de juego de la serie A italiana, destrozando estadísticas, convirtiéndose en el debutante más joven de la historia de la Serie A, el Alessandría (su club en ese momento) se enfrentaba al Inter de Milán, ¿el resultado? Una anécdota para la historia: 1-1. El Alessandria descendió a la serie B y Gianni hizo de nuevo historia, siendo traspasado al AC Milan por 60 millones de liras y tres jugadores más. Este fichaje era un preludio, era una apertura en Italia hacia el mercantilismo feroz que a partir de los 60 asoló el fútbol de élite. Además fue el precursor de los Gago, Keirrison y compañía, de los fichajes de jóvenes promesas.

El Milan acababa de perder en la final de la copa de Europa ante un Madrid señorial, un Madrid que estaba escribiendo su gloriosa historia deportiva de la mano de Di Stefano, que parecía haber contraído un acuerdo fáctico con el Benfica de Eusebio, para el reparto de las copas de Europa.

Septiembre de 1960, un chaval de 17 años debutaba en Milan y lo hacia para quedarse por y para siempre. Poco a poco se fue haciendo con el mediocampo, el equipo se iba confeccionando como un traje a medida para Gianni y es que ya demostraba su habilidad, su frescura y su finura. Pero no fue hasta 1962 cuando el Milan concluyó la primera de sus transformaciones, alzando Gianni por primera vez un Scudetto, el 8º para la escuadra rossonera. Algo estaba cambiando en Italia, más concreto en Millanello, ya no se temía al Real Madrid ni tampoco al Benfica.

22 de mayo de 1963, en el mítico estadio de Wembley para recochineo inglés, un joven lideró una escuadra destinada a hacer algo grande, y lo hizo como no podía ser de otra manera contra todo un señor de la época, un gran Benfica, Rivera marcó el fin del gran equipo lisboeta y el Milan se impuso 2-1 en una de las finales más bonitas de la historia de la competición, era la primera Champións para el Milán. Pero años aciagos le tocaban a nuestro protagonista y sus compañeros, porque el otro grande de Milan decidió que era su turno, y el Inter de Helenio Herrera y Luis Suárez, levantó 2 copas de Europa, y no fue hasta 1968 cuando el Milan recuperaría el tiempo perdido y de nuevo comandados por Gianni alzaría un nuevo Scudetto.

Pero sigamos en ese año, porque las alegrías no se acaban ahí. “Il Ragazzo d’oro” acompañado por hombres como Riva, Mazzola y Facchetti conseguían levantar la primera Eurocopa para Italia, en Roma, ante la antigua Yugoslavia.

Pero el 69 no fue tampoco un año para olvidar, esta vez les tocaba enfrentarse a sus clones del 63, el Ajax de Cruyff venía para quedarse y cambiar de época, pero Gianni decidió que aún era prematuro y con la ayuda de Prati y Cudicini levantó la segunda Copa de Europa del Milan tras ganar por un contundente 4-1. Todavía no le tocaba a Johan. En el 70 alzaban su primera Intercontinental en la Bombonera en un partido de infarto ante el Estudiantes. Primero ganaron 3-0 en Milan y luego perdieron 2-0 en Buenos Aires, con un global de 3-2 para los de Gianni.

Era un glorioso director de orquesta, único e irrepetible, una alteración en el continuo espacio tiempo le daba una habilidad única para entender este deporte. Era un mediocentro de los que asustan, capaz de ordenar al equipo en plena fase defensiva, capaz de generar superioridades regateando,de poner un balón encima del pie del delantero. Gianni hacia del fútbol no sólo un deporte, si no un arte. Hacia música celestial con el balón en los pies, y cuando no lo tenía, hacia que “su orquesta” interpretara la más delicada oda a la victoria. Todas estas cualidades, hicieron que en 1969 Rivera se convirtiera en el primer italiano en ser galardonado con el premio entre premios, con el Balón de Oro.

A partir de ahí fueron años negros de nuevo para su club, el equipo no estaba preparado para jugar a su lado, poca calidad y fuerza. Por suerte para el Milan, Gianni evitaba desgracias como posibles descensos o caídas en la desidia. Con Italia fue a 4 mundiales, pero sólo voy a destacar el del 70, en México. Eran las semifinales, Gianni inició el partido en el banquillo aquel 17 de junio en Ciudad de México. A los 8′ Boninsegna adelantaba a Italia, el partido a priori  semejaba facil. Rivera debía descansar para la gran final, pero en el minuto 90 Schnellinger anotaba el 1-1 enviando a Italia a la prórroga y convertía el encuentro en un partido trepidante, loco,  y con goles por doquier. Minuto 110, Rivera dirigiendo la orquesta, 3-3 en el marcador; en ese momento el mundo se paralizó, Rivera puso toda su magia en un balón que ante la atenta mirada del colegiado peruano Arturo Yamasak y 26.851 espectadores, ponía el 4-3 en el marcador, regalándole a Italia su tercera finalísima. El partido se convirtió en el mejor partido del siglo, ambos equipos merecieron pasar a la final, pero tan sólo uno tenía a Gianni en sus filas. La final fue para el Brasil de Pelé, que venció con un incontestable 4-1.

Tras esta pausa para hablar de la selección, el Milan hasta 1979 no volvió a ganar ningún Scudetto, fue Gianni a los 35 años quién levantó el último scudetto de su carrera. el calcio había pagado su deuda con ese niño que 19 años antes había llegado a Milán para escribir en páginas de oro y platino su historia. Era su despedida de la competición. Ese año el Milan perdio a su Di Stefano, a su Eusebio, a su Cruyff, al valedor de la historia del club, al jugador que convirtió al AC Milan en leyenda.

Gianni cambió el balón por la vicepresidencia del Milan y, posteriormente, con la compra del club por parte de Berlusconi, entró de forma activa en política, llegando al Parlamento de Italia y convirtiéndose en vicesecretario de defensa en el gobierno de Romano Prodi.

Una anécdota curiosa relacionada con la leyenda rossonera se produjo cuando el holandés Marco Van Basten aterrizó en Milan para firmar su vinculación con el club italiano. Van Basten afirmó desconocer al bueno de Gianni ante la estupefacción de aficionados y prensa allí presentes.

San Marco no era consciente de la que había podido liar.

Miguel Blanco

Blogger, estudiante de ingeniería, adicto a las series y al fútbol.

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