Nicolae Rainea, autoridad sin soberbia

No fue un árbitro más: 24 años de carrera le sirvieron para vivir momentos únicos en los terrenos de juego, coronados con un mítico Italia-Argentina disputado en el Mundial de España ’82. El pasado día 1 de abril se conocía el fallecimiento de Nicolae Rainea, histórico colegiado rumano, a causa de complicaciones cardíacas y pulmonares.

Rainea, nacido en 1933, inició su carrera en el arbitraje en 1959. Llegó a la Primera División de su país en 1965, y destacaba por la agilidad y rapidez con la que se movía a lo largo y ancho del terreno de juego; aspecto que le valió el sobrenombre de ‘La locomotora de los Cárpatos’. Dos años después se convirtió en árbitro FIFA, aunque no fue seleccionado para pitar en el Mundial de México’70.

Hizo sonar el silbato en 40 partidos de competiciones europeas de clubes entre 1969 y 1983, poniendo punto final a su carrera tras dirigir la final de la Copa de Europa de 1983, que enfrentó en Atenas a Hamburgo y Juventus, y que terminó con la victoria del conjunto germano por 1-0. Fue el culmen de la carrera de un árbitro que, no obstante, será más recordado por las anécdotas mundialistas vividas que por su indudable sabiduría a la hora de impartir justicia sobre el verde.

En Alemania ’74, Rainea se convirtió en actor secundario de una de las jugadas más cómicas que se recuerdan en un terreno de juego. Brasil y Zaire disputaban un partido de la fase de grupos cuando el jugador africano Mwepu Ilunga decidió ‘despejar’ una falta que debía ejecutar Roberto Rivelino. Por supuesto, allí apareció la imperial figura de Nicolae Rainea para amonestar —que no reprender, aunque seguramente se lo mereciera— al futbolista zaireño. Cabe mencionar que éste fue el único encuentro que dirigió el colegiado rumano en aquella Copa del Mundo.

Cuatro años más tarde, en el Mundial de Argentina, Rainea arbitró en dos encuentros. Primero dirigió el partido que enfrentaba a la renovada Francia de Michel Hidalgo con la selección italiana de ‘Enzo’ Bearzot en Mar del Plata; también supuso la presentación en sociedad del gran Michel Platini, que disputaba un Mundial por primera vez a sus 22 años de edad. Posteriormente, se encargó de pitar el choque de la segunda fase en el que Brasil venció por 3-0 a Perú: una victoria que pocos días más tarde se quedaría corta ante la sospechosa goleada de Argentina sobre los peruanos.

Nicolae Rainea, con 49 años de edad, llegaba al Mundial de España, en el que dirigió el choque de la primera fase entre la URSS y Escocia. No obstante, su nombre quedará grabado en la historia por haber sido designado para el encuentro que abría la segunda fase en el grupo tercero: Argentina, que defendía título, se enfrentaba a una Italia que había superado la primera ronda de manera milagrosa. El encuentro, muy equilibrado en la primera mitad, se recuerda especialmente por el extraordinario marcaje individual de Claudio Gentile sobre Diego Armando Maradona. Rainea pitó con criterio y autoridad en un choque de máxima dificultad para cualquier colegiado; muchas faltas y poco fútbol invitaban a cortar el juego con frecuencia. Sin embargo, el árbitro rumano supo encontrar el equilibrio perfecto entre no transigir con el juego duro y no romper el ritmo del partido. ‘El Pelusa’, desquiciado por la persecución de su implacable marcador, se ganó una tarjeta amarilla por protestar pasada la media hora de juego. Contrariamente a lo que se podría pensar, el futbolista italiano no utilizó la dureza para contrarrestar al genio, exceptuando una jugada al filo del descanso en la que impactó con su brazo derecho en la cara de Diego. Rainea, impecable, amonestó a Gentile.

Al inicio de la segunda mitad, Italia se adueñó del choque para acabar ganando por 2-1. ‘La locomotora de los Cárpatos’ continuó controlando el partido, viéndose obligado a expulsar a Américo Gallego por una fea entrada sin balón a Tardelli. Fue una actuación sobria, sin errores y con mucho criterio de Nicolae Rainea, que cerraba de esta forma su carrera mundialista.

Han pasado casi 32 años desde su retirada, pero la memoria del fútbol también reserva un espacio para los grandes árbitros. Nicolae Rainea impartió justicia en los terrenos de juego durante más de dos décadas. La final de la Eurocopa de 1980 también figura en su currículum, aunque su coprotagonismo en el duelo Gentile-Maradona probablemente destaque por encima de cualquier otra circunstancia. En su país se le recordará durante muchos años, habiendo sido condecorado por los presidentes Ion Iliescu y Traian Băsescu. Sin ninguna duda, se ha marchado un grande. Descanse en paz.

Foto de portada: adevarul.ro
Foto destacada: e-stireazilei.ro

José Luis Rodríguez

Me encanta el deporte en general y el fútbol en particular. Soy fan del Celta y enamorado del fútbol de selecciones. Holanda de Cruyff, Brasil de Tele Santana, Colombia de Valderrama o Francia de Zidane son solo algunas de mis favoritas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>