
“Me imagino a Messi marcando goles. No uno, ni dos, sino tres (levantando tres dedos). Y Neuer recogiendo todo el rato el balón de la red.” con este comentario daba inicio mi día. Doce horas y un 4-0 después, pierde todo su sentido. Vivir en lo que fuiste y no en lo que eres, puede llevarte a crear unas expectativas irreales e imaginarte metiéndole mano a un Bayern de Munich indomable. Haber dominado Europa no es suficiente: el fútbol es presente y, en la actualidad, hay un equipo alemán superior. Tan superior, que ninguna ficción había imaginado tal realidad.































